El proyecto consta de dos volúmenes, en cumplimiento con el plano de alineaciones. La cota de planta baja se sitúa lo más elevada posible (1,5m sobre el punto medio del solar). Esta decisión condiciona la implantación y naturaleza de dos volúmenes materialmente opuestos. Un cuerpo pesado, con una fachada profunda horadada hacia el parque colindante, se une a un basamento que colmata el solar con una topografía que continúa la zona verde colindante a la parcela, facilitando un recorrido accesible para entrar a ambos edificios. Un segundo cuerpo se eleva sobre el zócalo, con una fachada tersa que incluye también la protección solar como piezas móviles dentro de su piel. No obstante, los patios de los dos volúmenes -el pulmón del edificio en una escala social y térmica- comparten una condición similar, puesto que ambos son considerados un mismo espacio público de características similares.
El interior de las dos piezas se organiza de manera similar alrededor de un patio. Este espacio alberga las comunicaciones verticales y horizontales en cada nivel, garantizando además una adecuada ventilación cruzada de las viviendas. La cubrición de este espacio mediante una cubierta bioclimática y permeable a la ventilación permanente del patio contribuye a suavizar las condiciones de temperatura y ofrece la posibilidad de usarlo como un lugar estancial que se extiende a las zonas comunes. Los espacios de disfrute vecinal se organizan en contacto con ambos patios, de forma que se cualifica cada una de las piezas y se potencia la relación entre ellas. En el cuerpo elevado, la planta baja tiene un carácter diáfano: un gran espacio cubierto que actúa como la extensión natural del jardín intermedio, para jugar entre los parterres o sentarse en bancos corridos durante todo el año. En el volumen pesado, las zonas comunes se integran en el volumen construido. De esta forma se generan ámbitos estanciales vinculados al sistema de circulación y que establecen conexiones visuales entre el patio y la calle, actuando como grandes miradores.