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El proyecto de arquitectura se desarrolla a través de unas mecánicas de proceso en torno al estudio de los problemas derivados de las condiciones climáticas del lugar, desde una perspectiva proactiva y eficaz en el diseño. Los condicionantes se convierten en las oportunidades que nos permiten repensar los esquemas tradicionales de vivienda, así como la relación de los espacios habitables con el exterior. La trasposición desde las lógicas de ventilación de una casa tradicional mallorquina y su estructura de espacios, hacia un edificio de viviendas en altura dan lugar a un nuevo lenguaje arquitectónico. Extraemos las premisas necesarias:

\\ Un patio generador en torno al cual se desarrolla toda la vivienda.
\\ Los espacios habitables se apoderan del patio de tal manera que toda la casa es patio y el patio participa en todas las estancias.
\\ Existe un flujo de ventilación constante en el patio inducido por las corrientes de viento [embat] – [terral].
\\ Se deberá crear una corriente circular constante para renovar el aire interior a través de un elemento vertical.
\\ Las dependencias expuestas a la luz solar directa deberán contar con sistemas de reducción de la radiación incidente.

Estas premisas se trasladan a operaciones conceptuales de proyecto sobre un volumen básico que representa un conjunto de viviendas 2+1, unidad formal habitable que contiene la resolución de todos y cada uno de los problemas planteados. El desarrollo material del proyecto debe atender a las mismas lógicas que su configuración conceptual. La mirada vernácula se entiende por tanto en dos vías paralelas.
Los elementos constructivos deberán tener un carácter local que permita tanto la reducción del gasto energético derivado del transporte de materiales de fuera de la isla en la medida de lo posible, como la identificación estética del lenguaje de la vivienda con la tradición histórica material de la isla. La estructura se realizará en madera contralaminada, material de alto nivel ecológico y bajo impacto en el medio, que minimiza además los residuos generados durante la construcción. Los forjados serán de bovedilla cerámica curva, recurrente en la tradición constructiva de la isla, con rellenos de arcillas expandidas, de fabricación también local para aislar unas viviendas de otras. Los cerramientos verticales serán de bloques de termoarcilla, de gran formato e inercia térmica, cuya cocción está exenta casi por completo de emisiones de gases nocivos y que permite la reducción del empleo de materiales secundarios para el aislamiento que puedan suponer un gasto energético adicional. Por último, los huecos en fachada se rematarán mediante el empleo de las citadas mallorquinas de fabricación local, de lamas orientadas en función del soleamiento y las corrientes de aire, y que funcionarán como elemento estético determinante en el conjunto asociado a la cultura material en la vivienda local.

El proyecto de arquitectura se desarrolla a través de unas mecánicas de proceso en torno al estudio de los problemas derivados de las condiciones climáticas del lugar, desde una perspectiva proactiva y eficaz en el diseño. Los condicionantes se convierten en las oportunidades que nos permiten repensar los esquemas tradicionales de vivienda, así como la relación de los espacios habitables con el exterior. La trasposición desde las lógicas de ventilación de una casa tradicional mallorquina y su estructura de espacios, hacia un edificio de viviendas en altura dan lugar a un nuevo lenguaje arquitectónico. Extraemos las premisas necesarias:

\\ Un patio generador en torno al cual se desarrolla toda la vivienda.
\\ Los espacios habitables se apoderan del patio de tal manera que toda la casa es patio y el patio participa en todas las estancias.
\\ Existe un flujo de ventilación constante en el patio inducido por las corrientes de viento [embat] – [terral].
\\ Se deberá crear una corriente circular constante para renovar el aire interior a través de un elemento vertical.
\\ Las dependencias expuestas a la luz solar directa deberán contar con sistemas de reducción de la radiación incidente.

Estas premisas se trasladan a operaciones conceptuales de proyecto sobre un volumen básico que representa un conjunto de viviendas 2+1, unidad formal habitable que contiene la resolución de todos y cada uno de los problemas planteados. El desarrollo material del proyecto debe atender a las mismas lógicas que su configuración conceptual. La mirada vernácula se entiende por tanto en dos vías paralelas.
Los elementos constructivos deberán tener un carácter local que permita tanto la reducción del gasto energético derivado del transporte de materiales de fuera de la isla en la medida de lo posible, como la identificación estética del lenguaje de la vivienda con la tradición histórica material de la isla. La estructura se realizará en madera contralaminada, material de alto nivel ecológico y bajo impacto en el medio, que minimiza además los residuos generados durante la construcción. Los forjados serán de bovedilla cerámica curva, recurrente en la tradición constructiva de la isla, con rellenos de arcillas expandidas, de fabricación también local para aislar unas viviendas de otras. Los cerramientos verticales serán de bloques de termoarcilla, de gran formato e inercia térmica, cuya cocción está exenta casi por completo de emisiones de gases nocivos y que permite la reducción del empleo de materiales secundarios para el aislamiento que puedan suponer un gasto energético adicional. Por último, los huecos en fachada se rematarán mediante el empleo de las citadas mallorquinas de fabricación local, de lamas orientadas en función del soleamiento y las corrientes de aire, y que funcionarán como elemento estético determinante en el conjunto asociado a la cultura material en la vivienda local.

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